El Camino de las Anacondas

Una iniciativa para mitigar el Cambio Climático

www.thepathoftheanacondas.org

Esta iniciativa, lanzada a principios del 2015, ha evolucionado y le ha dado vida a un proceso multidimensional. Este articulo tiene el objetivo de socializar la evolución de las ideas que confirman esta gran oportunidad. Si bien en un principio se habló de conectividad ecosistémica y territorial, la conectividad debe trascender la dimensión física en el territorio, y ser integral en todos niveles. Será necesario trabajar entonces por bloques independientes en cada país de acuerdo a la legislación y el contexto de cada uno que se articulan entre sí, en lugar de asumir la región como un solo territorio, para potencializar un objetivo común mediante la articulación. Se debe recordar que se está consolidando un proceso de tres décadas que ha sido resultado del trabajo y las iniciativas de diferentes actores en estos países. Por lo tanto, debe ser un laboratorio de innovación que agrupe diversas iniciativas que permitan considerar nuevos sistemas y paradigmas como solución al cambio climático. Por esto, se trata de una oportunidad para que los países de la región sean pioneros en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Inicialmente se estableció como prioridad la firma de un acuerdo en la #COP21 por parte de los gobiernos pero nos hemos dado cuenta que el proceso es a largo plazo y va más allá de la COP, y requiere foros de discusión amplios con la comunidad académica y científica, el sector privado, la sociedad civil, los gobiernos e indígenas.

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El bosque húmedo del Amazonas ha sido reconocido como un ecosistema clave para la regulación del planeta como sistema, y se ha identificado tanto su vulnerabilidad como su resiliencia. En tiempos en que la humanidad está en búsqueda de estrategias contundentes para combatir el cambio climático y para mantener las condiciones del planeta que permiten nuestras diversas formas de vida, esta región es clave para dar respuesta a las amenazas a las que se enfrenta el planeta como un todo. El Amazonas, por su exuberancia, su diversidad, su vulnerabilidad y sus ciclos de vida, es el escenario perfecto para comprender los umbrales, los puntos de quiebre, la resiliencia, la generosidad y capacidad de sostener la vida de nuestro planeta, y el papel que jugamos la especie humana para su manutención. En ese sentido, la conectividad del Amazonas con los ecosistemas y regiones vecinas es lo que garantizará la continuidad de su funcionamiento y de los servicios ambientales que provee. La consolidación de este mosaico ecológico-cultural es una oportunidad para hacerlo.

En pocas palabras, si perdemos el Amazonas, perdemos la lucha contra el cambio climático.

La iniciativa del Camino de las Anacondas tiene como propósito mantener la conectividad de los ecosistemas, garantizar los servicios ambientales de la cuenca del Amazonas y buscar respuestas innovadoras al Cambio Climático, creando el mosaico ecológico-cultural más grande del mundo: Andes-Amazonía-Atlántico. Esta conectividad es fundamental para la estabilidad climática, el ciclo del agua, la biodiversidad, la resiliencia planetaria y el bienestar humano. Dado que la naturaleza genera la conectividad ecosistémica por sí misma, está iniciativa promueve la conectividad a nivel humano, y motiva la articulación entre las comunidades indígenas, las poblaciones locales, sectores productivos, organizaciones y gobiernos, posibilitando repensar nuestra participación en el sistema natural que nos sostiene. La iniciativa pretende motivar una visión integral, articulando dimensiones políticas, sociales, económicas y culturales de manera participativa e inclusiva.

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El área del mosaico comprende un área central, resultado de tres décadas de trabajo continuo en las cuales Brasil, Colombia y Venezuela han establecido áreas protegidas y reconocido territorios indígenas, los cuales constituyen un eje de conservación de la diversidad cultural y biológica, el cual conecta los ecosistemas Andinos con el Amazonas y el océano Atlántico, y cubre un área aproximada de 106 millones de hectáreas. En este, se encuentra el 42.9% reconocido como territorios indígenas y el 28.2% declarado bajo la figura de áreas protegidas (13.2% de áreas nacionales y 14.9% de áreas departamentales, figura que existe únicamente en Brasil). Cabe resaltar que en esta región el 8.3% son áreas traslapadas entre territorios indígenas y áreas protegidas.

En este continuo existen dos áreas que no se encuentran bajo ninguna figura de protección, ubicadas en el piedemonte andino en Colombia y en el estado de Roraima, en Brasil. Al incluir estas dos áreas, el eje central abarca un total de 144 millones de hectáreas, de las cuales un 79% se encuentra protegido. El restante 21% ubicado en el piedemonte colombiano y en Roraima podrían ser incluidas bajo figuras de manejo especial para el desarrollo sostenible, integrándose al mosaico de diversas maneras innovadoras.

Más allá del mosaico existente compuesto por áreas protegidas y territorios indígenas, los tres países han puesto en marcha políticas para la conservación y el manejo sostenible para la región al norte del río Amazonas. Por ejemplo, Colombia ha procurado las zonas de amortiguación circundantes a sus áreas protegidas usando una figura flexible de corredores de manejo especial. En Brasil, el norte del río Amazonas es visto como un área de conservación y desarrollo sostenible. En Venezuela, 75% del estado de Amazonas ha sido declarado como área protegida y el 85% de población es indígena.

Sin embargo, resulta más atractivo que la iniciativa proponga ser un laboratorio en el que puedan incluirse propuestas ambientales, sociales y económicas nuevas e innovadoras, al cual podrían adjuntarse otras áreas circundantes. Una propuesta más amplia podría incluir toda la región al norte del río Amazonas, lo que equivaldría a un total de cerca de 188 millones de hectáreas. Las áreas en esta región que no se encuentran en bajo ninguna figura de protección también se articularían a la iniciativa bajo modelos alternativos de manejo especial. Considerar este mosaico como un laboratorio para la construcción de nuevas propuestas innovadoras en temas ambientales, sociales y económicos, implica expandir su cobertura a territorios adjuntos, articulándolos mediante modelos alternativos. Así, este podría incluir también territorios de otros países como Guyana, Surinam, Guyana Francesa y Perú, los cuales han expresado informalmente su interés en participar. En este caso, el mosaico podrá cubrir cerca de 200 millones de hectáreas.

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El mosaico se conformaría por los cuatro o cinco bloques mencionados. Cada país se concentraría en su propio bloque y se enfocaría en la aplicación de los ODS de acuerdo con sus propias leyes y políticas. El trabajo de cada país en su propio territorio garantiza velar por la soberanía de estos países. Así, el conjunto se articularía a través de acuerdos de cooperación binacional como los que se han venido haciendo, enmarcados en los principios incluidos en los ejes principales de esta iniciativa. Llevar a cabo intercambios, encuentros y reuniones entre los diferentes bloques promueve la articulación entre los mismos, y pone en diálogo a organizaciones, gobiernos y sociedad civil. La conformación de un grupo de trabajo regional con la participación de la sociedad civil para que exista un comité que tenga un conocimiento histórico de las lecciones aprendidas, logros y aciertos de proyectos en la región, y pueda dar proyección a las acciones que se desarrollen en el marco este mosaico.

Además de la existencia de un continuo de territorios bajo alguna figura de carácter protector, los países de la región comparten marcos legales y compromisos nacionales e internacionales para la conservación, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Existen ratificaciones compartidas de convenios internacionales relacionadas con el medio ambiente y las comunidades indígenas tales como el Convenio de Diversidad Biológica, Convenio 169 de la OIT y los Acuerdos de Río, entre otros. Estos países también han firmado una serie de acuerdos internacionales y binacionales de cooperación para el medio ambiente y el manejo social y económico de la cuenca Amazónica, muchos de ellos dentro del marco de la OTCA (Tratado de Cooperación Amazónica).

En la región existen iniciativas sociales y ambientales promovidas por gobiernos, sociedad civil y cooperación internacional. Ante la necesidad de tomar acciones respecto al cambio climático, el gobierno colombiano se ha comprometido con la implementación de la iniciativa en su territorio, y está convocando a los demás países de la región a que se sumen. Además, existe una creciente masa critica de la sociedad civil a favor.

Dado que es viable, consolidar este mosaico no es una opción ¡Es una oportunidad que hay que tomar!

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El Camino de las Anacondas simboliza el flujo de energía vital de la selva, desde el mar hasta la cordillera. Las comunidades locales han de ser protagonistas en esta iniciativa, ya que es con ellos y a través de ellos, y de sus modos de vida, interacciones diarias y maneras de participar que esta iniciativa se hará realidad. Los lideres de la COICA (Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) se reunieron hace poco para discutir la iniciativa, lo que significa para ellos y sus formas de vida, y publicaron un comunicado oficial declarando su total acuerdo con ésta.

Los grupos étnicos han llegado a representar en occidente una manera ecológica e de vivir, bajo un concepto que hemos hecho aplicable para un amplio espectro de acciones bajo el término de “sostenibilidad”. Pero la aproximación de estos grupos a la manera en que participan en el sistema vivo desborda nuestro concepto de sostenibilidad. No es solo un factor ecológico por el que se les atribuye está esencia en armonía. Es una manera profunda de articularse con el universo que une factores ecológicos, de subsistencia, filosóficos, espirituales, económicos y sociales que nosotros hemos abordador por aparte.

El Camino de las Anacondas es entonces una invitación para aproximarnos a la región desde una perspectiva integral, y para persuadir a todos los actores a construir una visión conjunta a futuro, teniendo en cuenta la importancia de  ésta para la estabilidad climática del planeta. Es una contribución necesaria para la mitigación del calentamiento global a una escala planetaria, y una oportunidad para que los gobiernos de la región propongan soluciones significativas en la lucha contra el cambio climático. Proporcionará un espacio privilegiado para buscar soluciones sociales, ambientales y económicas para la adaptación al cambio climático, y una oportunidad para articular y fortalecer alianzas, para tener acceso a apoyo financiero y tecnológico, y potencializar iniciativas existentes. Los centros urbanos se pueden proyectar como ciudades verdes en el futuro, modificando nuestro paradigma hacia un marco de economía circular. Es una oportunidad para cumplir con compromisos y metas nacionales e internacionales (Objetivos de Desarrollo Sostenible, UNFCCC, CDB, UNDRIP, OIT169, etc.). Facilita la conexión y el intercambio entre diferentes maneras de ver el mundo y promueve condiciones para una buena gobernanza, dejando atrás aproximaciones fraccionadas y parciales, uniéndonos a todos bajo un mismo objetivo.

¡El mosaico ecológico más grande del mundo, en el ecosistema terrestre más importante, para combatir el problema más grande del mundo!

La primera fase de esta iniciativa ha sido posible gracias al apoyo incondicional y generoso de Rainforest Concern.

Los invitamos a seguir y apoya la iniciativa El Camino de las Anacondas, y de sumarse a esta visión regional para la acción global contra el cambio climático. ¡Has parte de este pensamiento mítico que se llena de vida por el poder de la unidad!


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