El Dilema del Desarrollo

Es que ellos son muy pobres…. Solo tienen plata”. Estas fueron algunas de las palabras que mas recuerdo de un viaje que hice ya hace unos años con tres amigos indígenas por el medio oriente. Maximiliano Makuna era uno de los tres compañeros del Amazonas con los que viajaba en la producción de un documental y las conversaciones que se dieron fueron únicas pues el contraste no podía ser mayor: con un pie entre las selvas que rugen colores y vida sin cesar y el otro en medio de los áridos desiertos con torres de concreto y de metal que surgen de la arena como intentando escapar del insoportable calor. Fue inevitable entrar en la conversación de que es el “desarrollo”, para que se quiere y que se busca con él. El punto que quedo evidente es que el desarrollo no esta definido, no existe como un propósito universal ni se entiende igual en un lugar que en otro.


Existe sin embargo un imaginario que el desarrollo y el progreso son anhelos universales, que todos queremos lo mismo y estar mejor es salir de estados de “sub-desarrollo” para ser “desarrollados” y tener mejor calidad de vida. Pero la pregunta es ¿quien define que es ser “desarrollado” y aquella calidad de vida? ¿Que la compone, y si es que hay una mejor que la otra y porque? Entender el desarrollo como una visión universal no es solo difícil sino imposible pues los anhelos, esperanzas, necesidades y motivaciones que tienen diferentes culturas y grupos en este mundo son tan diversas como los idiomas que las expresan. Las necesidades básicas de unos son la segunda opción de otros y quizás asuntos insignificantes para algunos, y esto nos dice que no existe un desarrollo sino varios, y que cada uno debe de definirse por las comunidades que lo buscan según su propia forma de ver el mundo y su manera querer encontrar el bienestar.

 

Cuestionar la idea general de lo que se entiende por “desarrollo” es hoy aún más vigente pues la crisis ambiental, el cambio climático y los impactos sobre las sociedades que ha tenido el modelo actual de progreso “a todo costo” y arrasador nos pone en una situación delicada por no decir crítica. Estas preguntas y búsquedas se sienten hoy más que nunca en los movimientos sociales, en las acciones locales tanto urbanas como rurales y en Latino América en los movimientos indígenas que vienen tomando cada vez más fuerza con sus propuestas de desarrollo local e inter-cultural.

 

Y es en este frente, el de desarrollo intercultural, que Colombia lleva la delantera a sorpresa de gran parte de la población que no conoce lo que sucede en regiones distantes como es la Amazonia. Hace cincuenta años los indígenas del Amazonas estaban esclavizados por la cauchería que alimentaba las maquinarias de guerra en Europa y la industria automotor. Hoy, el escenario es radicalmente diferente y ofrece oportunidades únicas para Colombia a pesar de las complejidades que vivimos.

 

Los indígenas en Colombia han avanzado mucho en una generación sobre lo que en quinientos años se les negó o arrebato. Son dueños de más de 25 millones de hectáreas en la Amazonia, vienen construyendo sus propios modelos de gobierno y desarrollo local intercultural y han definido nuevos modelos de manejo ambiental, educación y salud. De hecho, los avances en desarrollo intercultural del Amazonas Colombiano son referentes mundiales y ofrecen modelos novedosos de desarrollo así como de nuevos paradigmas de conservación y mitigación al cambio climático.

 

Sin embargo, estas iniciativas locales hoy están en el frente de batalla con los modelos convencionales de desarrollo económico. Con la crisis internacional que ha disparado los precios del oro y la entrada de empresas nacionales e internacionales a la región, se esta poniendo en juego modelo de desarrollo que se conformará hoy para el futuro del Amazonas. La oleada minera no es pequeña cosa, solo entre el 2005 y 2010 se incrementaron las solicitudes mineras en un 2000% en comparación con los seis años anteriores. Esta situación es aún más compleja pues para el Amazonas, a pesar de ser el 42% del país (prácticamente la mitad!), no existen políticas ni estrategias de desarrollo especificas. Mientras que por un lado el Estado ha promovido los derechos indígenas y se han avanzado procesos locales de desarrollo excepcionales que buscan garantizar la conservación de la diversidad biológica y cultural, por otro lado las presiones de la economía global asechan con tremenda fuerza los recursos de la Amazonia a cuestas de los procesos sociales y culturales de estas regiones.

 

La tensión que hay entre intereses de “progreso convencional” y conservación dan la falsa imagen que toca decidir entre uno de los dos caminos. Esta visión no puede ser más errada, y de hecho, contradictoria. La importancia del Amazonas para el desarrollo del país es extraordinaria, no por los recursos mineros que contiene sino por los servicios ambientales que provee y las alternativas de desarrollo que se pueden construir con las comunidades indígenas donde se plasman nuevas formas de entender el bienestar, producir bienes ambientales, avanzar tecnologías medicinales conjuntamente y liderar en la geo-política regional amazónica con modelos y políticas diferenciadas.

 

Para dar un poco de perspectiva del tema del desarrollo del Amazonas y su importancia para Colombia y el mundo: la Amazonia es la reserva de mas del 20% del agua dulce del planeta; transporta en su ciclo de lluvias mas de 7 trillones de galones de agua anuales desde el océano atlántico hasta las cumbres de los Andes así irrigando nuestra agricultura local e industrial, nutriendo las hidroeléctricas que alimentan economía y llenando las represas que nos dan de que beber; Además, la Amazonia es uno de los principales reguladores del sistema climático del planeta. Por otro lado, las tierras del Amazonas mantienen capturado más del 10% del CO2 del planeta y prueba de la magnitud de esto es que la deforestación actual emite mas gas carbono en la atmósfera que toda la industria de transportes juntos (carros, aviones, barcos, trenes, etc). En otras palabras, el éxito o fracaso en proteger el Amazonas determinará en gran parte la seguridad humana de Colombia y el mundo así como la lucha por mitigar los impactos de cambio climático.

 

El Nord Oeste Amazónica, del cual Colombia hace parte (Colombia, Venezuela, Brasil) tiene una característica adicional particular. El 75% de los modelos de cambio climático predicen que la Amazonia sufrirá una sabanizacion desde el sur este. Según los modelos, la región del nordoeste será la menos afectada pues las cordilleras andinas y la formación de Roraima permitir una mayor acumulación de humedad, manteniendo esta región como el ultimo refugio de diversidad biológica de la gran Amazonia. La Amazonia Colombiana es por lo tanto estratégica para el país y el mundo, y es en estos años que vivimos ahora en que se están definiendo los modelos de desarrollo que gobernarán estos territorios.

 

Es por estas (y muchas más razones) que este es el momento de voltear la mirada hacia el Amazonas y comprender lo que allí sucede para poder incidir de manera informada en las tomas de decisiones. Es hora que el gobierno, la sociedad civil y las ONG se tomen en serio el reto de desarrollo intercultural y adecuado para el Amazonas así como la definición de políticas que den camino abierto a los procesos locales que están construyendo alternativas viables y novedosas de desarrollo.  Colombia debe de pensarse más que un país Andino y abrirse aún más a la diversidad tanto biológica como cultural que nos caracteriza y nos define en toda sus expresiones.

 

Lo que está claro es que los modelos de desarrollo y progreso convencionales no son suficientes ni adecuados para esta región estratégica del país y del mundo. También esta claro que los modelos de desarrollo de la Amazonia deben de ser construidos por y con las comunidades indígenas que han llamado esta región su hogar por mas de 10,000 años y desde la visión de mundo y forma de vida de ellos y ellas. Con aquellos que saben convivir y aprovechar estos ecosistemas de manera sustentable y que ya vienen adelantando procesos de desarrollo que el Estado debe de articular a las políticas nacionales de manera más contundente. Esta opción de desarrollo no ignora la importancia del desarrollo económico sino más bien la reta a descubrir nuevos sistemas que se definan en un diálogo de conocimientos y potenciales que la diversidad cultural tiene por ofrecer. Toda cultura, idioma y forma de entender y conocer el mundo es la expresión de la genialidad humana acumulada por milenios, y la oportunidad de crear nuevos paradigmas mediante un diálogo de conocimientos y construcción de nuevos sistemas es sin duda el camino hacia el futuro del Amazonas. Habiendo dicho esto, lo que sí es alarmante es la presión actual sobre el Amazonas, los intereses y grupos de poder que jalonan de un lado para el otro. Lo que ocurra a nivel político, legal, cultural y económico en estos próximos 5 años definirá en gran parte el Amazonas del futuro con o sin todo su potencial y servicios que nos ofrece como País.

 

Francisco von Hildebrand, Director Ejecutivo Gaia Amazonas.

 

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