¡Victoria de la naturaleza y los pueblos indígenas marca un precedente en defensa del territorio para comunidades alrededor del mundo!

Después de cinco años de incertidumbre legal, la Corte Constitucional de Colombia finalmente deja en claro que un Parque Nacional prevalece sobre un título minero. Esta victoria de la naturaleza y los pueblos indígenas marca un precedente en defensa del territorio para comunidades alrededor del mundo!

 

En nuestros tiempos de devastación del mundo natural que nos rodea, con excepción de los indígenas, la naturaleza h a dejado de expresar lo sagrado (Cashford 2011). La reciente decisión tomada por la Corte Constitucional de Colombia de alguna manera honra esta sacralidad, que fue expresada por los Makuna, Tanimuka, Letuama, Barasano, Cabiyari, Yahuna y Yujup-Makú, habitantes del Resguardo Yaigojé-Apaporis, hace cinco años cuando se abrió este proceso legal. Estos grupos indígenas solicitaron al gobierno colombiano la creación de un área protegida para evitar que la compañía canadiense Cosigo Mining Resources extrajera el oro de su territorio.

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Mapa del Resguardo Yaigojé-Apaporis / Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis (Fundación Gaia Amazonas, 2014).

Situado en el corazón del Noreste Amazónico colombiano, el Yaigojé guarda bosques prístinos habitados por millones de especies que disfrutan de la generosidad de la tierra. Este resguardo se conoce como parte del complejo cultural Vaupés, en el cual todos los grupos comparten un territorio mítico y mantienen valores culturales y espirituales que son coherentes con aquello que en Occidente hemos denominado “conservación” (PNN YAP 2014). Por esta razón, cuando la compañía canadiense visitó las malocas ofreciendo dinero a los líderes intentando que aceptaran su interés de extraer el oro de uno de sus lugares sagrados más importantes, La Libertad o Yuisi/Yuika, se resistieron.

Después de una larga búsqueda de apoyo al gobierno y de episodios legales, la Corte finalmente dio su última palabra la semana pasada al ordenar la suspensión inmediata de las actividades mineras en la región. A pesar de que el estatus legal de los Parques Nacionales prohíbe la minería y otras actividades extractivas que amenace la integridad del ecosistema, en la práctica estas cosas no estaban tan claras. Mirar hacia atrás a algunos de los episodios más importantes de esta historia ayudará a esclarecer la secuencia de sucesos y resaltará la importancia que este caso a cobrado tanto a nivel nacional como internacional.

Una mirada atrás

Cuando la compañía comenzó a visitar a las comunidades, los líderes tradicionales se motivaron a llamar a todos los líderes y capitanes de la región a un Congreso de Autoridades Tradicionales de ACIYA con urgencia, en donde expresaron las amenazas que esta iniciativa representa, no solo para la preservación de su territorio, sino para el balance del planeta. Se considera que los minerales en el subsuelo son como “lentes” que les permite mirar el estado de la Tierra a los tradicionales, así que si el oro fuese a ser extraído de este lugar sagrado, perderían la capacidad de curar y manejar su territorio con el pensamiento.

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Mapa del título otorgado a Cosigo Resources en el Yaigojé-Apaporis (Fundación Gaia Amazonas, 2014).

Con el apoyo de asesores, los indígenas solicitaron al gobierno la creación de un Parque Nacional sobre su territorio, pues esta es la única categoría de ordenamiento territorial en el país que protege el subsuelo. “Sabíamos que el Resguardo solo protege 50 cts. de suelo, el espacio que ocupa la raíz de la yuca, pero que de ahí para abajo le pertenece al gobierno”, dice un líder tradicional. El traslape de estas dos figuras se basa en la compatibilidad entre un Parque Nacional y un Resguardo Indígena, y la incompatibilidad entre estas y las actividades mineras, y representa un desafío para la coordinación entre la autoridad pública y las autoridades tradicionales (PNN YAP 2014). (leer también ACIYA ganador del premio ecuatorial)

“Nosotros los líderes tradicionales entendimos que necesitábamos una doble protección”

A pesar de que esta iniciativa nació de la autodeterminación de las comunidades, hubo dos situaciones que hicieron de este caso el Avatar colombiano. Un título minero fue otorgado a la compañía Cosigo dos días después de la declaración del Parque Nacional y una tutela fue interpuesta en contra de Parques Nacionales manifestando que la creación del área protegida atenta contra derechos fundamentales como la identidad cultural y el derecho al consentimiento previo, libre e informado garantizado por la Consulta Previa. Esta tutela fue interpuesta por los representantes de ACITAVA, la asociación indígena de las comunidades que viven en la otra margen del río. La presencia de la compañía en la región causó división y confusión entre los indígenas al persuadir su apoyo de los ofreciéndoles dinero y puestos de trabajo.

Una audiencia pública se llevó a cabo en Enero de 2013 en la comunidad de Centro Providencia, la cual fue clave para la decisión de la Corte ya que los magistrados viajaron al corazón del Amazonas a escuchar las voces de los líderes mayores tradicionales y sus puntos de vista. Los líderes de ACITAVA admitieron haber recibido dinero y asesoría por parte de la empresa minera para interponer el proceso legal en contra de la creación del área protegida, y los jueces de la Corte Suprema reconocieron que el proceso de la consulta previa había sido llevado a cabalidad por parte de PNN antes de declarar el área, y que había respetado la voluntad de las comunidades así como confirmado la incompatibilidad de estas figuras con la minería (PNN YAP 2014).

Grupo de Investigacion
Grupo de investigación

Elementos de una victoria

El pronunciamiento de la corte garantiza que la declaración del Área Protegida fue legítima, ordena la suspensión de cualquier actividad minera en la región y la investigación a la empresa. Los magistrados encontraron suficiente evidencia para pedirle al Ministerio de Justicia que abra un caso respecto al comportamiento de la empresa y su participación indebida en el proceso de la consulta previa de las comunidades. En el año 2013 el gobierno publicó una lista de Proyectos de Interés Nacional que incluía el proyecto de Cosigo, junto con otros proyectos de minería e infraestructura. La publicación de esta lista estaba basada en el Código de Minas, el cual dicta la minería como una actividad de interés nacional, lo que quiere decir que estos proyectos son prioridad para todo el país. La lista fue publicada nuevamente hace poco, y el proyecto de Cosigo ya no está incluido.

La sentencia es enfática en reconocer que fueron los mismos líderes indígenas quienes solicitaron la creación del área protegida, y los reconoce como autoridades legítimas. Reconoce también que este proceso no amenaza derechos fundamentales como la identidad cultural, sino que al contrario, promueve su preservación. Este pronunciamiento reconoce que la Consulta Popular fue realizada en todas las comunidades del resguardo y honora la compatibilidad entre las prácticas indígenas y la forma de vida tradicional con la conservación del medio ambiente.

La Sentencia de la Corte así mismo confirma la compatibilidad de un Resguardo Indígena, una Reserva Forestal y un Parque Nacional, y la necesidad de que las autoridades tradicionales y las autoridades ambientales coordinen la administración y el manejo de este territorio. Como resultado de este proceso, 27 indígenas de 9 comunidades del Resguardo Yaigojé-Apaporis se han convertido en investigadores locales y líderes culturales, quienes están realizando una investigación sobre el manejo tradicional del territorio a partir del conocimiento de los mayores. Esta será la base para la definición de un manejo e instrumento conjunto formulado desde el punto de vista tradicional que será legítimo y reconocido por Parques Nacionales para la administración del área. Este ejercicio de investigación local recibió el premio Iniciativa Ecuatorial de la Agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo en año pasado. Uno de los líderes locales viajó a la ciudad de Nueva York a recibir el premio y volcó los ojos del mundo hacia este caso inspirador del Noreste Amazónico Colombiano.

Los sistemas de conocimiento local han estado basados en la capacidad del bosque tropical para sostener la vida, no en su valor comercial (Shiva 2012). Como Martín von Hildebrand, fundador de la Fundación Gaia Amazonas señala, “las comunidades indígenas son nuestros aliados naturales para el movimiento ambiental y para proteger la selva, pero debemos entender que los aliados necesitan de nuestra reciprocidad” (2015).

“No creo que seamos capaces de proteger el Amazonas sin ayuda de los pueblos indígenas. Si queremos protegerlo, no existe manera de que podamos instalar a 200 a 500 mil guardabosques, entrenarlos y mantenerlos allí para proteger el bosque, en cambio las comunidades ya están allí, tienen el conocimiento tradicional necesario para protegerlo y ya están organizadas. Lo mejor que podemos hacer es apoyarlas con lo que necesitan para poder manejar su territorio, y ellas cumplirán este rol. No se trata de volverlos guardabosques, sino de reconocer que en su cosmología y conocimiento del bosque están las claves para la conservación de este ecosistema. Pero si necesitan apoyo del gobierno. Si se les deja solas, estas comunidades buscarán satisfacer sus necesidades, como cualquier otro grupo humano, y si el gobierno no está dispuesto a darles una mano, encontraremos que las comunidades y otros grupos tanto legales como ilegales les tenderán una mano, y este conocimiento se revertirá en contra de nuestra búsqueda por conservar el bosque, en lugar de estar a favor de nosotros” dice Martín von Hildebrand en una entrevista el pasado 13 de abril de 2015.

Autor: Mariana Gómez Soto

1 A pesar del buen estado del ecosistema en esta área, esté se encuentra bajo varias amenazas y presiones además de la minería. Ver mapa de carbono. Una de las principales amenazas son los cultivos ilícitos como la coca, pues al norte del parque se encuentran grandes extensiones de cultivos para la producción de cocaína para ser comercializada por Brasil. Estos cultivos requieren el uso de fertilizantes y pesticidas químicos. Otras de las principales amenazas y presiones en la región son la minería ilegal, la industria pesquera y la expansión de la frontera agrícola (PNN YAP 2015).

2 Malocas: grandes casas comunitarias tradicionales en el río.

3 1580 sitios sagrados han sido identificados en el territorio por los indígenas y son clasificados de acuerdo al uso y manejo que estos requieren. Ver Cartografía Social

4 “Yuisi es la cuna de nuestro pensamiento, de nuestra vida y nuestro poder. Todo lo que existe nace aquí en pensamiento: la naturaleza, los cultivos, árboles, frutas, todo lo que existe, existe primero en pensamiento” (líderes tradicionales).

ACIYA (Asociación de Capitanes Indígenas del Yaigojé-Apaporis) y ACITAVA (Asociación de Capitanes Indígenas de Taraira Vaupés) son AATIS, Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas del Amazonas, que son reconocidas por el gobierno como autoridades públicas especiales por el Decreto 1088 de 1993. Desde 2001 estas asociaciones sostienen una Mesa Permanente de Coordinación para trabajar temas que conciernen a toda la Amazonía. Estas dos son las asociaciones de comunidades y líderes a quienes les pertenece el Resguardo Yaigojé Apaporis. ACITAVA fue creada recientemente con el apoyo de asesores financiados por Cosigo, la empresa minera. 

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