Al menos el 33% de la Amazonía está bajo una presión mayor que hace ocho años

Una de sus conclusiones más importantes es que el 7% del territorio amazónico está bajo una presión muy alta y un 26% bajo una presión alta. Las áreas de mayor presión se ubican en regiones periféricas del bioma: en zonas montañosas y de piedemonte de la Amazonía occidental; especialmente en Ecuador, en el norte de Venezuela y en el sur de la Amazonía brasileña. 

La publicación espera convertirse en un insumo clave para el desarrollo de políticas públicas integrales que tomen en cuenta la conectividad ambiental y climática de todo el territorio, conectividad que trasciende las fronteras de los países que la contienen. 

La minería sigue ganando terreno

La minería ha sido una presión constante desde hace varias décadas y es una de las causas de deforestación, contaminación y conflictos sociales que más preocupa. ‘Amazonía Bajo Presión’ presenta un reporte actualizado hasta 2020 de la minería en la Amazonía, que da cuenta del aumento de la actividad minera en suelo amazónico.

Hoy se conocen 4.472 puntos en los que se realiza minería ilegal. De estos, el 83% tiene afectaciones en varias hectáreas o sobre los ríos de la Amazonía; un 53.8% se encuentran en Brasil y llama la atención que el 32% restante se da en Venezuela, país que apenas representa 5,6% de la región. Venezuela también es el país con mayor proporción de TI y ANP afectados por minería ilegal, pero en toda la Amazonía existen 664 Territorios Indígenas y 129 Áreas Naturales Protegidas donde se presentan actividades mineras ilícitas.

Los incendios siguen en aumento

Si bien un incendio no implica deforestación, el aumento de quemas anualmente significa una mayor presión en este sentido. En el Atlas se hace un recuento de este proceso que revela la vulnerabilidad de la región, si se considera que 13% de la superficie de la Amazonía ha experimentado quemas, al menos una vez, desde 2001; es decir, 1,1 millones de km2 han sido afectados. 

En extensión, esta área es equiparable a Bolivia, país que casualmente es el más golpeado por el fenómeno, con el 27% de su territorio amazónico afectado. En promedio, cada año, desde 2001, se han quemado 169.000 km2 de Amazonia, 26.000 de ellos dentro de ANP y 35.000 dentro de TI.

Deforestación, el síntoma más preocupante

Entre 2000 y 2018, la Amazonía perdió un área similar al tamaño de España. Esto representa el 8% (513.016 km2) de la superficie total de bosque que tenía al inicio de este periodo (6.3 millones de km2). 

Si bien la realidad regional puede variar de la nacional, es claro que Brasil determina la tendencia; este país contiene un 61,8% del territorio de la Amazonia y en los últimos años, perdió 425.051 km2. De igual forma, Colombia y Bolivia muestran comportamiento similar, con una pérdida de 31.878 y 20.515 km2 respectivamente. 

Fotografía: Bruno Kelly

 

Entre 2000 y 2018, la mayor parte de la deforestación, casi el 90%, tuvo lugar fuera de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) y Territorios Indígenas (TI); demostrando una vez más la efectividad de estas figuras de protección para la gestión sostenible de los bosques amazónicos. 

El Atlas advierte, sin embargo, que Brasil, Bolivia, Colombia y Venezuela deben prestar particular atención a sus ANP y TI, pues la deforestación, la minería ilegal y los incendios se han hecho más comunes dentro de sus linderos desde 2015.

Scroll al inicio