¿Es posible alimentarnos y proteger la biodiversidad?, la respuesta está en los sistemas alimentarios indígenas

Generar y producir alimento implica más que solventar una necesidad diaria. Para los pueblos indígenas es una forma de construir sus territorios cotidianamente. Las técnicas y prácticas que se utilizan para esta labor varían dependiendo la región, las tradiciones y las culturas, pero coinciden en las responsabilidades y obligaciones con el funcionamiento de los ecosistemas y todas las formas de vida que los cohabitan. 

Los Sistemas Alimentarios Indígenas son, además, el “resultado de largas y minuciosas observaciones de los procesos y efectos de la naturaleza compartidos  de forma intergeneracional e intrageneracional que sostienen la cultura e identidad” de los 476 millones de pueblos indígenas que viven en más de 90 países.  Así lo asegura el documento coordinado por el Centro Mundial de Sistemas Alimentarios indígenas, que promueve el intercambio de conocimientos y contribuye al debate global sobre dichos sistemas a través de un diálogo intercultural. 

El Libro blanco / Wiphala -en referencia a la bandera de los pueblos indígenas de los Andes, que da cuenta de la diversidad de conocimientos y visiones que hicieron parte del proceso de redacción- es el resultado de un trabajo conjunto entre organizaciones de la sociedad civil, expertos indígenas y no indígenas, científicos e investigadores que se unieron para visibilizar la necesidad de proteger y preservar los sistemas alimentarios indígenas, así como posicionar su valor y contribución ante los nuevos retos mundiales en materia de nutrición y biodiversidad. 

Para Juliana Sánchez Castellanos, quien lidera el eje de enfoque de género situado en la Fundación Gaia Amazonas y participó en la redacción del Libro Blanco, este documento es un paso sólido hacia el posicionamiento de estos sistemas como un referente de resiliencia y adaptación al cambio climático. 

En el caso de los pueblos indígenas amazónicos, “cuyos conocimientos tienen parte en este maravilloso compendio, esta publicación es otra puerta abierta para incidir en marcos globales; lo que debería redundar en la garantía de sus derechos territoriales y en el reconocimiento de sus gobiernos, único camino hacia salvaguardia de sus sistemas de uso de la biodiversidad”, agrega Sánchez.  

El documento también hace un llamado de atención a la Cumbre Mundial de Sistemas Alimentarios de la ONU 2021 para que los sistemas indígenas sean un tema central en la agenda, logren trascender a espacios de diálogo políticos posteriores a la Cumbre y conceptualizar dichos sistemas de una forma más cercana con las realidades y medios de vida de los pueblos indígenas.

Fotografía: Juan Gabriel Soler

 

Con su publicación, no solo se apela a un mayor respeto por los conocimientos tradicionales de estos pueblos, también se genera una reflexión sobre las lecciones que pueden enseñar los sistemas indígenas a otros sistemas alimentarios, como los urbanos, comerciales y de cadena de valor en cuanto a sostenibilidad. Y ante el desafío de alimentar a una población mundial en constante crecimiento que alcanzará, según las proyecciones, 10.000 millones de personas para el 2050, vale la pena aprender a vivir en armonía con la naturaleza más pronto que tarde. 

Accede al Libro Blanco/Wiphala sobre sistemas alimentarios de los pueblos indígenas

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